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Instalaciones Nevares S.A.
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Primera empresa instaladora asturiana que obtiene el certificado de calidad ISO 9002 (actualmente 9001:2008).
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Título Noticias

Octubre 2017
Plan Renove Gas 2017

Julio 2017
Nuestro Penúltimo héroe (Publicado en El Comercio el día 10/07/17)

Julio 2017
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Mayo 2017
Un Tal Pelayo... (Publicado en El Comercio el día 30/05/17)

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Título Noticia
19-09-2008

¡Que viene el lobo..! (La oscuridad)

¡ Que viene el lobo..!
(La oscuridad)

“... se obscurecerá el sol y la luna no dará su brillo...”
Mc. 13,24

Poco imaginaba yo, cuando escuchaba en mi infancia el cuento con cuyo nombre intitulo este escrito, que ya de mayor lo usaría para algo tan serio como lo que pretendo exponer.

No voy a dar datos estadísticos ni grafismos que adornarían muy bien este aserto, sino, unas reflexiones por escrito que llevo “in mente” madurando desde hace mucho tiempo en que estoy comprometido con el agua y la energía.

En efecto, la energía ni se crea ni se destruye, se transforma. Es en esa transformación, en nuestro caso, la transformación en frío o en calor, donde las pérdidas pueden ser tales, que el balance energético sea un desastre.

Y también en el uso, o mejor en el abuso de su utilización, lo que significa DERROCHE. Porque podemos estar utilizando unas técnicas de última generación y sin embargo derrochar energía masivamente.

España no dispone de pozos petrolíferos siendo así que nuestra factura por este concepto lastra nuestra economía como ningún otro bien importado. Y lo que se augura no es nada halagüeño por este concepto.

Los pozos de carbón están prácticamente cerrados: queda algo testimonial y a un costo inabordable; aunque si el precio del petróleo sigue esa escalada hacia el infinito, podría ser rentable su explotación. Lo que ocurre es que hay que cumplir con Kyoto.

La energía hidroeléctrica está en franca decadencia porque, sencillamente, no llueve. En este sentido, los índices que nos aportan los últimos “años hidrológicos”, no pueden ser más agoreros. Y también por ciertos prejuicios ecologistas que a veces pueden ir demasiado lejos.

De la nuclear ni se quiere oír hablar por más que hoy se pueda considerar como “seguridad total”. También “in descenso”; este verano se desacopló de la red una de las centrales nucleares, y aunque políticamente parece que hay indicios de cambio en la manera de enfocar este asunto, la puesta en servicio de una central nuclear de nueva planta puede ocupar 8 ó 10 años. ¿Podremos esperar?

Recordar que hoy, más de veinte años después, estamos pagando en nuestra factura eléctrica el parón – después de construida – de la central nuclear de Lemóniz.

Una claudicación del gobierno de turno, que está lastrando la economía de todos los españoles desde entonces acá.

Al mismo tiempo, nuestra vecina Francia nos vende sus kilowatios – nucleares – tanto más cuanto menos generamos nosotros. Esta es la pura realidad, ya que a la misma hora en que Garoña desacoplaba de la red, el pasado verano, cruzaban los Pirineos en forma de megavatios “nucleares franceses” la energía que la extinta dejaba de producir.

De la energía solar fotovoltaica – nuestro sueño – esperamos unos resultados que con las nuevas disposiciones legales para su fomento, van a contribuir al “cesto” de los megavatios, pero el gran problema que tiene la energía es que no se puede almacenar como el vino en la bodega… ¡Ay si se pudiera! Obviamente no hablo de las baterías y acumuladores que todos sabemos que existen. Me estoy refiriendo al gran problema de los excedentes en determinadas horas, temporadas. Guardar, por ejemplo el calor del verano para el invierno y el frío del invierno para el verano. Existen muchas instalaciones en funcionamiento y muchas más en proyectos que aportarán energía, pero el sol irradia cuando “el tiempo lo permite”, de modo que la generación eléctrica no siempre coincide, evidentemente, con las puntas de consumo. Por otra parte, la respuesta de la red a la demanda energética ha de ser tan inmediata, que no sirve cualquier sistema en sustitución de otro….

¿Y que decir de la eólica? Pues que hay varios parques en funcionamiento así como proyectos de futuro, pero como con la solar, el viento no está garantizado las veinticuatro horas del día, y las necesidades energéticas son las que son.

Un dato para la reflexión. Para “apagar” la térmica de Aboño en Gijón, serían necesarios 1.500 aerogeneradores funcionando ¡24 horas ininterrumpidas!

Pudiera parecer que no abogo por estas energías y nada más lejos de la realidad ya que tanto personal como profesionalmente estoy implicado en ellas; las defiendo y las apoyo; mas hoy es cara su implantación por más que existan subvenciones.

Ello sin perjuicio de que en instalaciones aisladas, donde no llega la red, la solución es ideal….

De la energía solar térmica podemos decir que su progreso está siendo gigantesco y los resultados cada vez mayores y mejores, ya que su implantación es ahora obligatoria. Pero los proyectos han de ser meticulosamente estudiados pues el binomio inversión – rendimiento aquí es muy importante por el alto coste que aún tienen los equipos. Y tan importante es la gestión y el mantenimiento – funcionamiento de las instalaciones, en evitación de que “de noche” el sistema “nos robe” lo que nos aporta “de día”.

El posible usuario que no tiene por qué conocer a fondo estos sistemas, con su mejor voluntad ecologista o “conservacionista”, pide o desea una instalación para su casa donde la calefacción y el agua caliente sean cubiertas al 100% mediante esta energía; ello, aquí y ahora, es sencillamente una quimera, tanto por su coste como por su eficacia. Tengamos en cuenta que el Código Técnico de la edificación (CTE) prescribe que las instalaciones térmicas habrán de calcularse “como si no existieran las energías alternativas”.

El auge que pueda adquirir la energía de la biomasa, para la que existen proyectos de cierta envergadura veremos en qué queda. Daré mi punto de vista.

Se confía mucho en la soja y en otros vegetales; mas habrán de hacerse muchos números, para concretar el coste de la materia prima. Téngase en cuenta el coste de la energía consumida en su producción, maquinaria, pesticida, peonadas, abonos, etc…

En cuanto a Asturias se refiere, uno se las promete muy felices con este sector, por cuanto sería posible ver prados otra vez limpios donde hoy es matorral, así como bosques cuidados donde hoy no hay más que rastrojos, zonas impenetrables cuando no devastación y fuego. Pero ¿para cuánto tenemos?, ¿alguien ha evaluado para cuánto “hay pan”?

Es cierto que el grado de automatización de las instalaciones de biomasa han alcanzado un desarrollo comparable al de cualquier otro sistema. Hoy en día el consumo en calderas y hogares tradicionales de alimentación “a mano” es residual, confinado a las aldeas donde las personas jubiladas o no, pero con tiempo, pueden ellas mismas ir al monte y aprovisionarse de leña; la única forma de que salga rentable, ya que si lo tienen que pagar, entre el producto y el transporte, el kilovatio sale carísimo… Sin embargo, dichas automatizaciones son a día de hoy muy caras igualmente.

De los gases combustibles, G.L.P., natural, los más utilizados en nuestro sector, no cuestan lo mismo, pero cada uno tiene su mercado, puesto que el G.L.P. no puede competir donde hay redes de gas natural y viceversa.

Es una energía limpia y segura porque la calidad de las instalaciones y su mantenimiento así lo procuran.

Las reservas de dichos combustibles son muy importantes, de manera que la incertidumbre puede venir por coyunturas políticas en los países de procedencia de la materia, donde a veces se produce algún sobresalto, ya que en aquellos no suele haber precisamente mucha seguridad política, económica y social, ni jurídica incluso.

En cuanto al gasóleo, cada vez son mayores los esfuerzos que las empresas de refino realizan – o eso dicen – para que el producto contamine menos. Su precio sufre vaivenes con tendencia siempre al alza, aunque en verano – vaya favor – nos lo rebajan un poco.

Es un combustible muy usado sobre todo allí donde no hay redes. Y – todo hay que decirlo – el que más se presta a las instalaciones “piratas”.

Con todo la energía cada vez esta más cara y es cada vez más escasa. Por contra, cada vez consumimos más, en una espiral difícil de parar, lo cual nos llevará si no hay un punto de inflexión a un desastre económico y social de difícil cuantificación. Parece apocalíptico, pero aquellos países que no prevean con antelación esta cuestión, se verán avocados a un desastre…

Entonces, ¿qué hacer? Es innegable el avance tecnológico, el I+D+I, los esfuerzos encaminados al ahorro energético; cada vez salen productos que consumen mucha menos energía que el modelo anterior; los ingenieros se esfuerzan en lograr una gestión energética eficaz en todos los sectores y sin embargo queda tanto por hacer…

Por mi parte – y sin que sea exhaustivo, voy a desgranar una serie de ideas a ver qué les parece:

-. Las viviendas tienen un grado de electrificación y de iluminación, a veces excesivo, con cantidad de luces de gran consumo y muchos aparatos en espera (STAND-BY), que multiplicado por el número de hogares, dá una cifra de escándalo: DERROCHE.

-. Los locales comerciales son esclavos de la iluminación – aunque cada vez más desarrollada – de tal forma que un local con poca iluminación no vende.

-. Se gasta más en enseñar una prenda en un escaparate que en su proceso de fabricación: DERROCHE.

-. Algunos locales comerciales aplican una carga frigorífica – consecuencia de lo anterior - cuya potencia en kilowatios no lograrían suministrar muchas de las minicentrales hidráulicas repartidas por la geografía nacional: DERROCHE.

-. Muchos días al año, podemos ver cómo en pleno día el alumbrado de calles, plazas, alumbrado público en definitiva, permanece encendido: DERROCHE.

-. Paréntesis ¿Ya no les decimos a nuestros hijos “apaga la luz”, como nos decían a nosotros nuestros padres?

-. La calefacción sin control a temperatura elevada sin ninguna necesidad supone un derroche ingente de Kilovatios.

-. Instale energías alternativas para ayuda a su sistema, pero muy bien estudiado. Vale más quedar corto que pasarse.

-. La falta o ausencia de mantenimiento de generadores de calor o frío que tan desapercibidamente pasa a mucha gente, supone una factura de muchos ceros.

-. Recuerde que un grado más o menos, puede suponer hasta un 10% de consumo energético.

-. La elección de un sistema de producción de A.C.S. o de calefacción por efecto Joule, (eléctrico) auspiciado por campañas engañosas, provoca un encarecimiento en la factura energética de magnitudes astronómicas.

Pues bien, todo esto y mucho más, no son sino decimales, comparado con lo que ocurre en el cómputo general del consumo energético nacional, puesto que de toda la energía consumida en España, el 25% es usada en el sector doméstico y comercial. Y de esta cuarta parte, el 60% es para los usos de calefacción, climatización y agua caliente. De ahí la importancia que económicamente – también ambientalmente - tiene este sector para la macroeconomía del país y especialmente, que es donde los usuarios lo notamos, en la microeconomía, es decir, en el bolsillo de cada uno.

No todos los sistemas de calefacción que reglamentariamente pueden ser instalados, son económicamente interesantes para el consumidor. Este debe ser – por su interés – especialmente cuidadoso en la elección del sistema. Pero también pensando en el bien común, pensando en el medio ambiente, en la “sostenibilidad”.

Estamos inmersos en el mundo del confort – junto a otras inmersiones y paradojas - , que ha de ir íntimamente relacionado con la gestión energética bien realizada, por razones de coste económico, social y medioambiental.

Voy a decir una perogrullada, pero el mayor ahorro energético en calefacción, se obtiene con ella apagada. Es decir, sin calefacción. Y sin agua caliente.¿Se imaginan? Como ello no es posible, lo sensato es que el sistema sea estudiado con sumo cuidado para que los resultados de explotación, su uso, sea racional, efectivo y nos cueste lo menos posible.

¿Cómo acertar? Asesorándose y no dejándose llevar de charlatanerías ni engaños propagandísticos rayanos en el fraude.

De las distintas energías que puedan ser utilizadas para los servicios de calefacción y agua caliente sanitaria, no todas cuestan lo mismo, dicho sea desde el punto de vista estrictamente económico, sin animo comercial alguno, para que no se piense que hay intereses bastardos en esta afirmación.

Así, de todos ellos, el más caro es el sistema de calefacción y A.C.S. por efecto Joule, comúnmente conocido por “CALEFACCIÓN ELÉCTRICA”. El coste del kilovatio eléctrico supera tres veces al de gas o al de gasóleo. Si tienen a mano una factura de electricidad y otra de gas o de gasóleo, hagan la comparación.

El llamado “calor azul” (?) resulta mucho más caro, resultando engañosos la gran mayoría de estudios que al respecto se presentan a los futuros clientes, siendo así que éstos sufren un gran desengaño cuando llegan las primeras facturas.

No es el momento de hacer números en este artículo, pero asesórese con su instalador de confianza, con números en ese caso.

No se deje embaucar. Exija datos y no historietas. No debemos renunciar al confort, que es un logro de la sociedad, pero disfrutemos al mejor precio posible.

Recuerde que la energía “ni se crea ni se destruye, se transforma”. Primer principio de la Termodinámica, que equivale a decir que “no existe el móvil de primera especie”, es decir, no existe el motor perpetuo. En 1755 la Academia Francesa de las Ciencias declaró “de una vez y para siempre” que no aceptaría proyectos de motores perpetuos.

Esto, en román paladino, quiere decir que no hay máquina que aporte más energía de la que consume (excepción hecha de las bombas de calor, que sería prolijo explicar aquí).

¿A qué viene entonces, esa pretensión de que el radiador en cuyo seno alberga el “bálsamo de Fierabrás”, eso sí, “con su termostato de alta tecnología y última generación”, prácticamente de su propaganda, tal parece que genera energía espontáneamente…, sin casi consumirla?

Pero también existe el segundo principio de la Termodinámica, donde al convertir el calor en trabajo, relaciona al trabajo o energía útil obtenida con la energía consumida y ¿Cómo se llama al resultado de esa relación? RENDIMIENTO.

Pues bien, hay que decirlo alto y claro: Ningún radiador eléctrico va a “desprender” más vatios en forma de calor, de aquellos que consuma en forma de electricidad y que serán contabilizados por el contador eléctrico; antes al contrario, según los principios de la Termodinámica.

Llamemos a cada cosa por su nombre; un radiador de aluminio, al que se le carena lateralmente y se le acopla una resistencia eléctrica (efecto Joule), rematándolo con un termostato (digital, por supuesto), no es “alta tecnología”, ni “última generación”, ni nada parecido. Se trata sencillamente de un camelo.

Todas las aspiraciones profesionales, personales e industriales son legítimas, pero han de supeditarse a la verdad y la honradez tanto técnica como comercialmente.

España está escasa de energía; el tanque marca “la reserva” por eso digo que el lobo viene y los pastores lo han visto; no están mintiendo ni engañando. Y enseñará sus fauces en la oscuridad – nunca mejor dicho –.

Y la oscuridad será en principio un mal menor ya que aún nos quedaría algo de aceite en la alcuza.

La oscuridad vendrá en forma de frío o calor insoportables; en el silencio de los motores y de las fábricas. Por supuesto en la ausencia de tráfico motor..... Un spot televisivo clarividente lo reflejaba este verano.

Desconocemos con certeza cómo será, pero si podemos contribuir a que el final sea feliz, las generaciones que lo vivan, se acordarán de las que les precedieron.


Manolo Nevares Vega
Ingeniero Técnico Industrial

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Título Proyectos
HUNASER - Matadero de Mieres
Hospital Avilés
Generador / Quemador de ‪#‎SaintGobain
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Complejo Hotelero En Beceña
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