-
Instalaciones Nevares S.A.
-
Primera empresa instaladora asturiana que obtiene el certificado de calidad ISO 9002 (actualmente 9001:2008).
- -
Título Noticias

Octubre 2017
Plan Renove Gas 2017

Julio 2017
Nuestro Penúltimo héroe (Publicado en El Comercio el día 10/07/17)

Julio 2017
Publicación en el BOE del II Convenio Estatal del Metal

Mayo 2017
Un Tal Pelayo... (Publicado en El Comercio el día 30/05/17)

-
Título Noticia
04-11-2009

El Cambio (Publicado en El Comercio el 03/11/09)

El Cambio

Leí por encima el informe que, por sabios en la materia, ha sido elaborado sobre el cambio climático y las consecuencias que el mismo traerá en el Principado de Asturias.

Digo “por encima” no porque no me preocupe, sino por todo lo contrario… Quizá esté usando sin darme cuenta la táctica del avestruz, que tanto cunde cuando media el pánico; mas eso de que el desierto del Sahara se nos acerque tan solo allende el Pajares me genera desasosiego. Pasar el Negrón y ¡el desierto! Verdaderamente se le seca a uno el paladar de solo pensarlo.

Hacen una serie de predicciones que si no fuera a cien años vista, ya estaríamos echando a correr (a nadar) más al norte dejando desierto ya el que lo será en el futuro; en cien años.

La gente se lo toma a chirigota, pero esto va en serio. Si no, al tiempo….

Ahora, de todo lo malo que nos va a suceder quiero compartir con ustedes unas reflexiones sobre las desgracias que tal cambio nos acarreará acá en el Principado, “Paraíso Natural” por poco tiempo si Dios y nosotros no lo remediamos.

Las fuentes: esas fuentucas que nos acompañan durante nuestra vida en el más hondo de los recuerdos ¿Quién no añoró la fuentina clara de junto a casa – o cerca de ella – después o durante una marcha militar, cuando la mili? ¿O quién no las invocó al cruzar la agostada meseta? ¿Quién no recuerda un delirio febril por una gripe o unas anginas, cuando con tanta calentura no se podía beber, que te venían a la mente todas las fuentes de tu mundo infantil?

Los ríos. Los ríos, si las fuentes se secan, es fácil deducir lo que les ocurrirá. Hasta nuestro mayor río nace en una fontana… La Nalona, que también se secará.

Por el contrario, los playos se salvarán ya que el nivel del mar no lo tiene muy fácil para subir. Si no hay ríos… Sin embargo el “informe” dice que sí subirá el nivel y por tanto las poblaciones costeras se verán afectadas. Será por el derretimiento de los Polos.

Siento en el alma la desazón que me causará la ausencia del malvís que me despierta en primavera todas las mañanas, aunque madrugue también para comerse las tempranas cerezas que tengo delante de casa. No lo siento tanto por les pegues, ya ve; nunca me hicieron gracia…

Uno tiene recuerdos de antaño y hay alimañas a las que no les tienes querencia: Los cuervos, que se comían los sembrados, los raposos cuya captura era recompensada de pueblo en pueblo en petitoria comisión. Pues nos desaparecerán.

Este dantesco panorama traerá la deforestación, si no fuera que el Principado ya lo está desde hace algún tiempo, como consecuencia de una mala política forestal. Lo que nos quedan son matos, que no madera.

Adiós al rey del río, a les truches, a les angules. Adiós a las canoas del Sella, a la fiesta de les piragües: darán unas cuantas vueltas entre los ojos del puente de Ribadesella – hasta allí al menos habrá mar salada -. O no ¡que tonto! Si no hay ríos.

Total, que no habrá agua. Aquel proyecto de llevar agua del norte al sur que al revés ya no era posible, es ahora imposible. Algunos que veíamos aquí un buen negocio de exportación para el Principado, deviene ahora en frustración. ¡Ahora que los ríos eran nuestros! No cabe mayor decepción natural.

¡Adiós a los míos llagos del alma, Enol y Ercina! que los tengo en la retina desde que los vi por primera vez con menos de seis años de edad, que hasta allí me llevó mi difunto padre en un día inolvidable. Lo siento igualmente por los de Somiedo y todos cuantos no conozco a día de hoy. Prometo que, sintiendo como siento tanta predilección por ellos todos, me daré prisa en visitar aquellos que aún desconozco.

Aunque bueno, ahora caigo en la cuenta de que faltan cien años…

Adiós al verde que nos define en todo el mundo, del cual presumimos a lo grandón con los de secano.

Hasta luego a los árboles grandes y chicos, a las plantas, flora y fauna en general.

Meca, ye verdá: Los animales; ¡madre mía!, no lo puedo ni imaginar que sólo queden chacales, lobos esteparios – ya tenemos alguno a día de hoy, - buitres que solo son bonitos volando en las alturas y alguna serpiente que se quemará si no se apresura a zigzaguear en las ardientes arenas asturianas que serán.

Tengo la carne de gallina según voy escribiendo y pensando qué será de nosotros.

Acabo de acordarme de que a mí concretamente me va a doler mucho no volver a ver como vi siempre desde mi casa de Llenín nieves perpetuas en Peña Santa de Enol donde por cierto este último invierno nevó como en los mejores inviernos de la historia.

Por supuesto, aunque lo quería apartar de mi memoria, quedaré sin agua en el mío molín del alma y se quedará vacío aquel refrán que dice “agua que no ha de moler, déjala correr…”

No quedará en desuso, sin embargo el otro que dice: “agua que no has de beber…” pues apuraremos el vaso hasta la última gota…

Nada. No quedará nada y solo en cien años. ¡Dios mío!

De todo lo que dicen los sabios sobre lo que pasará en el Principado hay algo en lo que con todos los respetos llegan tarde, porque no es que vaya a pasar; es que ya pasó. Me refiero a les fabes.

Les fabes, que junto con el verde, “ye la nuestra identidá”, también se acabarán. No, perdón, ya se acabaron.

Los que somos aldeanos lo sabemos bien. Quiero hacer una especial mención a cuatro esforzados agricultores que aún quedan, pero me temo que les fabes que se cosechan en Asturias, se comen en un fin de semana. El resto son de importación. Y si no, datos…

De manera que con les fabes no va a acabar la sequía, no: ya las pilla ¡a techu!

El réquiem por les fabes ya tuvo lugar hace lustros. Y si no fíjense cuando atraviesen Asturias de este a oeste – o viceversa – dónde están los fabales. Fíjense cómo están las erías de tierras feraces donde otrora antaño el maíz y con él les fabes…

Hace ya más tiempo, a primeros de año leí una curiosa entrevista que publicaba un periódico de tirada nacional, realizada a un catedrático de una universidad americana, de cuyo nombre no me acuerdo; en ella echaba toda la culpa del cambio climático a ¡las vacas!

¡Pobres vacas, con la fame que quitaron! Acuérdense de “Adiós cordera” de Clarín.

“La fertilización orgánica puede ser una apuesta.......” Pero ¿Con que cuchu, si ya no quedan cuadras y las megacuadras no saben qué hacer con él?

Vacas propias, a “medias”, a “comuña”, algo que la gran mayoría de las personas desconocerán hoy. ¡Cuántas “Corderas” dieron alivio a la hambruna de tiempos pretéritos!. Pues bien, se ve que de tan vegetarianas, ya se sabe, generan muchos gases nocivos para el planeta.

No hay cuidado, también están llamadas a se acabar y consumir. Lo curioso es que el tal catedrático que vaticina males graves para el planeta vive ¡en una granja! Pero por ahí tampoco hay cuidado: Queden cuatro vaques mal contaes.

Tengo, ya digo, el corazón encogido porque se acerca el desierto y uno es más proclive al verde, la verdad.

Panorama sombrío aunque con sol, es de suponer, el que se nos presenta si no hacemos algo; pero al vendérnoslo, al fiárnoslo a cien años, no sé si encontrarán inversores a tan largo plazo.

Fíjense que hace ya muchos años que los paisanos renunciaron a invertir en “futuros” como son las plantaciones de castaños y carbayos, porque los incendian y porque son de lento crecimiento. A largo plazo no hay quien invierta, porque nadie lo ve claro, cuando precisamente de “claros” está lleno el monte hoy.

Si llegó hasta aquí amigo lector, habrá colegido que este espeluznante asunto está tratado con “retranca” con cuya actitud ha de ser leído; sin ningún rigor científico, pero sin banalización o frivolidad.

Nos pillará el toro, porque esto “se mueve”. Me acuerdo de una vecina mía ya fallecida; hace muchos años, siendo yo escolar, le explicaba que la tierra se movía. Vamos, que daba vueltas, que giraba y tal. Ella me respondía que cómo iba a ser eso, si todas las mañanas cuando se levantaba y miraba a Peña Santa que la tenia de su ventana en lontananza, la Peña estaba allí, donde la había dejado al acostarse….

Desaparecidos los árboles también cómo no, los pomares y con ellos ¡ay! Les manzanes. Una vez sin manzanes acábose la sidra ¡madre mía de mi vida!

Y aunque un dicho derrotista creado por nosotros mismos – pura idiosincrasia - dice que “les fabes no son comida, la sidra non ye bebida y la gaita non ye música”, aunque la gaita se salvara de la seca ¡buena gana vamos a tener de músiques!

- -
Título Proyectos
HUNASER - Matadero de Mieres
Hospital Avilés
Generador / Quemador de ‪#‎SaintGobain
Acceder a la ficha del proyecto

Complejo Hotelero En Beceña
Acceder a la ficha del proyecto

-
-
-